miércoles, 1 de septiembre de 2010

Leyenda de Canarias (I): Gara y Jonay


Cuenta la leyenda que en la isla de La Gomera existían, entonces, siete chorros de los que emanaba agua mágica y cuyo origen nadie conocía. Los siete nacían en siete puntos distintos de los adentros de la isla sin que nadie hubiese descubierto nunca su origen secreto. Siete charcos formaban los siete chorros y siete virtudes ofrecían a los que de ellos bebiesen. Y era costumbre que, cuando llegaban las fiestas del Beñesmén, las jóvenes gomeras juntasen agua de cada uno de los siete chorros en un pequeño estanquillo hecho a base de beas, musgos y yedras. Antes de que el sol rayara, miraban su rostro en el agua y si la imagen era calma y clara, ese año encontrarían pareja, más si el reflejo era turbio o lo empañaban las sombras, la desgracia aguardaba como aguarda sigilosa en su tela la araña.

Ocurrió un año que, aproximándose las fiestas de Beñesmén un grupo de jóvenes gomeras casaderas acudieron a los famosos Chorros de Epina, para juntar agua de cada uno de ellos en un pequeño estanque, y mirarse luego en él. Entre ellas se encontraba Gara, princesa de Agulo, que esperaba ansiosa el momento de descubrir lo que le deparaba el destino. Entre risas, se acercó y reflejó su bello rostro sobre el mágico elemento. Al principio le devolvió una imagen tranquila y perfecta, pero luego, ante su sorpresa, surgieron sombras y la silueta comenzó a agitarse, apareciendo, de pronto, en medio de todo, un sol abrasador que borró todo movimiento.

Gerían, el sabio del lugar y encargado de interpretar los símbolos mágicos, hizo a la dulce Gara una advertencia:

- "Lo que ha de suceder ocurrirá. Huye del fuego, Gara, o el fuego habrá de consumirte".

Así habló Gerián, el que rompía gánigos con la mirada, el que veía lo que a otros ojos quedaba oculto. Gara guardó silencio, intentando ocultar sus temores y no dándole importancia, pero el extraño presagio corrió de boca en boca, llegando a todos los que la conocía.

Arribaron los Menceyes y nobles de Tenerife, la isla vecina, a las playas de La Gomera para compartir las fiestas del Beñesmén. Al Mencey de Adeje le acompañaba su hijo Jonay, joven fuerte y diestro en cualquier competición, que no tardó en distinguirse en las luchas con los banotes, en la esquiva de guijas, en la alzada de pesos y en las otras competiciones y juegos en que tomaba parte. Gara lo contemplaba. Como acude la sangre a la herida o como el mar refleja el cielo, inevitablemente, se descubrieron y se enlazaron sus miradas. No pudieron impedir que el amor les alcanzase. Así lo hicieron saber a sus padres y así, para añadir más jubilo a la alegría de las fiestas, fue hecho público su compromiso.


Apenas se propagó la nueva, inesperadamente el mar se pobló de destellos y se cuajó el aire de estampidos y ecos prolongados. Echeyde (infierno) o Teide, el gran volcán de Tenerife, arrojaba lava y fuego por el cráter. Tanta era su furia que desde La Gomera podían divisar las largas lenguas encendidas estirándose desde la cima hacia lo alto. Entonces fue cuando recordaron el augurio del viejo Gerián, el aojador, que comenzó a tomar forma:

- "Gara, princesa de Agulo, el lugar del agua; Jonay, puro fuego, procedente de la Isla del Infierno..."

Aquel amor era imposible. Sólo grandes males podían sucederse si no se separaban. No cabía opción y las propias familias de ambos se encargaron del resto. Rota la unión, calmó su furia Echeyde y de nuevo se encerró el fuego en sus adentros de piedra. Concluyeron las fiestas del Beñesmén y, sin peligro ya en la isla, regresaron a Tenerife los Menceyes y nobles que habían ido a La Gomera. Mas Jonay no podía olvidar a Gara. Un peso infinito, como un quebranto interminable, lo doblegaba y lo desvivía. Necesitaba volver a verla, tenerla a su lado pese a las prohibiciones, pese a la maldición que sobre ellos se cernía.


Cuenta que Jonay, desesperado, se lanzó al mar en medio de la noche, para nadar hasta la playa de su amada. Dos vejigas de animal infladas atadas a la cintura le ayudaban a flotar cuando las fuerzas se le agotaban. Larga fue la travesía y ya con las primeras luces del alba llegó a su destino. Furtivamente fue en busca de su amada, y, al encontrarse de abrazaron apasionadamente. Pasados unos momentos, escaparon por entre los montes de laurisilva hasta refugiarse en El Cedro, donde se entregaron al amor y la pasión.

Enterado el padre de Gara de la huida de su hija con Jonay, no tardó en salir furioso en su busca. Reunió un numeroso grupo de hombres y no tardaron en encontrarlos. Los hallaron fundidos, amándose, y cuando los jóvenes se percataron de su presencia, buscaron lo que creyeron la única salida posible... Jonay con su tabona, afiló los extremos de una recia vara de cedro y la colocó entre su pecho y el de Gara, uniendo sus corazones, fue su aliado mortal. Mirándose a los ojos, prometiéndose amor eterno, se apretaron el uno contra el otro, traspasándose y dejándolos unidos para siempre.

Desde ese entonces, ese lugar donde quedaron unidos para siempre, dan nombre a la cumbre más alta de la Gomera y al Parque Nacional del Garajonay.
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7 comentarios:

Ada dijo...

Preciosa leyenda la de tu tierra, estoy ansiosa por conocer más :)

Muackissss

Adrián J. Messina dijo...

Pasaba a dejar mis saludos por el día del blog, no podía evitar pasar a dejar mis felicidades. Justo en estos días han coincidido con los de mayor producción laboral cosa que me ha coincidido la mayor parte del tiempo.
Recibe un fuerte abrazo.

PoRKuLeRa dijo...

@Ada: Habran muchas más pero poco a poco.
Gracias por tu comentario

Un besazo :)


@Adrian: Gracias por tu felicitaciones. Nunca es tarde si la dicha es buena :)

Un abrazote y gracias por tu comentario :)

Pilar dijo...

Me ha encantado la leyenda y cómo la has narrado, tu tierra me enamora siempre que tengo la suerte de visitarla, y ahora tengo un motivo más para contemplar ensimismada su relieve.
Gracias,

Juan Francisco dijo...

Muy bella esta historia que cuentas, hace unos años visité Gomera y quedé impresionado, ¡ volveré lo aseguro!, ademas utilizaré esta historia que cuentas para impresionar a mis amigos, ja, ja, ja. Me encanta tu bitácora. Saludos.Juan Francisco.

PoRKuLeRa dijo...

@Pilar: Gracias a ti por tu comentario. Hay muchas mas leyendas que hacen ver a las islas de otros modo. Como siempre sois todos bienvenidos...

Un saludo :)


@Juan Francisco: Son de las islas mas occidentales que me gustan junto con El Hierro, son tranquilas y además repiras aire puro. Gracias por gustarte mi bitácora y por tu comentario.

Un saludete :)

Voy de anónimo. Tengo cita en psiquiatría... dijo...

Mmmmmm...
Muy, muy interesante.
Un abrazo.