martes, 25 de enero de 2011

Leyendas de Canarias (IV): La Princesa Yaiza


Existía en el Reino de Tayfen un conjunto de islas llamadas El Paraíso. Las llamaban así por el buen clima que siempre había allí, por sus largas y extensas playas llenas de dunas, por sus aguas verdes y cristalinas, por la simpatía de su gente y la belleza de sus mujeres. La capital del Reino de Tayfen también se hallaba en una de estas islas.
Era la más bonita de todas, se llamaba Vay-Bey que en su idioma significaba maravilla. Y daba honor a su nombre, pues estar allí era lo más parecido al paraíso que el hombre imaginaba. A Vay-Bey también se la conocía como la isla de Yaiza. Yaiza era la princesa del reino, la hija del rey, cuyo palacio había construido en lo alto de una loma cerca del mar y desde donde se podía divisar a lo lejos las otras cuatro islas.

El palacio era majestuoso. Pero más majestuosa resultaba la belleza de la princesa Yaiza. Era una princesa de ensueño. Tenía los ojos color pardo oscuro pero cuando se acercaba a la orilla del mar se volvían de color verde esmeralda. Tenía una mirada profunda. Su cabello largo, negro, rizado, la caía sobre los hombros dejando al descubierto su cuello de cisne. Tenía un cuerpo escultural. Y no había joven en todo el reino que no hubiera soñado con su amor. Por esa tan excepcional belleza era por lo que a la isla también se la conocía como la isla de Yaiza.
La princesa, además de preciosa, era una joven muy alegre, siempre tenía una sonrisa en los labios. Sonrisa que la hacía aún más bella si cabe. Su padre el rey pensaba que ya era hora de que su hija primogénita se casara. El rey no era demasiado mayor, pero quería tener tiempo suficiente para disfrutar de sus futuros nietos. No era ni mucho menos por falta de pretendientes por lo que la princesa aún no se había casado, sino que todavía no había encontrado al hombre que la enamorara. Su padre, el rey, tenía su candidato. El hijo del rey Karlan. El príncipe Layn. Un apuesto joven de la misma edad que Yaiza. El rey Karlan tenía un reino grande y próspero y los dos reyes al igual que el príncipe y la princesa eran amigos desde hacía muchos años. La princesa había crecido junto al príncipe y sabía que era el candidato principal de su padre para su boda, pero a ella no la parecía del todo bien. Se conocían desde niños y el afecto que sentían ambos era más parecido al de unos hermanos que al de un futuro matrimonio.


Pasaban los días en la isla de Yaiza, cuando una mañana el amanecer llegó a la playa una barcaza con 7 hombres vestidos de una manera muy peculiar. No iban armados, aun siendo guerreros, y hablaban el mismo idioma que los nativos de Vay-Bey pero con un acento distinto.
Pronto se acercaron hacia ellos los guardias del palacio real, para ver qué intenciones tenían los visitantes. Querían ver al rey. Traían consigo un mensaje del rey de su isla junto con numerosos obsequios y presentes tanto para el rey como para la princesa.
La guardia real los rodeó y acompañaron hasta el palacio. Allí, en uno de sus balcones, se encontraba la princesa con su mascota.
Los ocupantes de la barca llegaron a palacio junto con la guardia real, cuando antes de entrar uno de ellos, el que parecía los representaba, miró hacia el balcón viendo a la princesa como daba un biberón al cachorrillo, sujetándolo entre sus brazos.
La princesa también lo miró. Los ojos del joven se iluminaron y un cosquilleo subió por sus pies llegándole al pecho, quedándose sin aliento. Le habían dicho que la princesa era bella pero ni por lo más remoto podía haberse imaginado tanta belleza y una mirada tan pura.
La princesa sonrió al ver como se quedaba aquel joven mirándola con la boca abierta mientras los guardias le invitaban a pasar a palacio.

Aquel joven guerrero era el príncipe Acaymo. Su padre era el rey de la tribu de los Akanes. Una tribu que vivía en otra de las islas y que habían prosperado mucho en los últimos años, siendo una tribu pacífica y alegre aunque con un gran número de guerreros.
Aquella mirada no dejó indiferente a la princesa. Surgió en ella una gran curiosidad por saber quien era aquel joven príncipe. Pronto se enteró que era el príncipe Acaymo con sus guerreros que habían ido a palacio a pedir la mano de la princesa Yaiza.
Esta noticia incomodó al rey que ya había hecho planes para la boda de su hija, pero no tanto a la princesa a la que aquella mirada la había agitado el corazón. El rey no podía oponerse a la proposición del príncipe Acaymo, pero tampoco podía ignorar al príncipe Layn.


Después de meditarlo durante unas horas, el rey reunió a los dos príncipes y los propuso lo siguiente. Deberían ir solo y cada uno por su cuenta a la isla de Benarim, subir a la cima del monte sagrado donde solo allí brotaba una planta llamada de los deseos y volver a la isla de Vay-Bey. El primero que entregara la planta de los deseos al rey, se casaría con la princesa Yaiza.
Los dos principes asintieron retirándose a las habitaciones que el rey había dispuesto en palacio para ellos. Al día siguiente comenzaría la prueba.
Aquella noche la princesa no podía dormir. Había algo en aquel joven príncipe que la fascinaba, una mezcla de misterio y de deseo se había apoderado de la princesa. Por otra parte temía por la vida de los dos principes, pues había oído numerosas leyendas sobre el monte sagrado de la isla de Benarim las cuales decían que el que allí subía ya no volvía.
La princesa tenía sentimientos enfrentados, pues si bien ella siempre había sabido que el principal candidato de su padre para su boda era el príncipe Layn, al que por otra parte ella quería como a un hermano, la llegada a palacio del príncipe Acaymo había hecho agitar su corazón.
A la mañana siguiente, al amanecer, ya estaba todo dispuesto para partir. A cada príncipe se le daría una barca, un arco con flechas y una daga. Dio la salida el propio rey en persona y los dos jóvenes comenzaron a remar con fuerza, mientras la princesa contemplaba aquella escena desde un balcón de palacio con el cachorro acomodado entre sus brazos.
Seis días habían pasado desde que partieran de la isla y nada se sabía de ninguno.
Al séptimo día, uno de los vigías divisó a lo lejos una de las barcas acercarse hacia la isla. Era el príncipe Layn que regresaba. De pronto el vigía dio un nuevo aviso, otra barca se acercaba a la isla por el suroeste, era la barca del príncipe Acaymo.
Los dos llegaban muy igualados. Había sido una semana de penurias y calamidades y apenas los quedaba fuerzas para llegar.
El primero que pisó tierra fue el príncipe Acaymo, aún quedaba atravesar un bosque para llegar a palacio. Pocos metros los separaban y los dos luchaban extenuados entre los árboles y matorrales haciendo paso entre la maleza.
Sólo separaban unos cientos de metros al príncipe Acaymo para llegar a palacio cuando saliendo ya del bosque oyó unos gemidos y sollozos de algún animal. Se acercó y vio al cachorrillo de tigre de la princesa enredado entre un matorral lleno de espinas y un águila desde el cielo lo acechaba, esperando el momento de poder abalanzarse sobre la cría. Rápido le vino a la mente aquella imagen de la princesa dando el biberón a aquel cachorro indefenso entre sus brazos y no pudo por menos que pararse a salvarlo de las garras del águila. Comenzó a cortar las ramas espinadas que arañaban aquel cuerpo indefenso, el águila seguía volando haciendo círculos. Lo estaba ya sacando de aquel laberinto de espinas cuando de pronto se oyó un zumbido muy fuerte, el príncipe miró hacia arriba y vio como el águila se abalanzaba furiosa sobre el cachorro.


Sólo le dio tiempo a cubrir al animal con su propio cuerpo, cuando notó un crujido muy fuerte en la espalda, quedando sin conocimiento.
A los días despertó en un lecho del palacio, exhausto y aturdido. Al momento entraron en la habitación el rey, la princesa Yaiza y el príncipe Layn.
La princesa Yaiza llevaba en su regazo al cachorro. Acaymo empezó a recordar vagamente lo sucedido. De pronto el rey comenzó a hablar y dijo:
No puedo príncipe Acaymo sino felicitarte por haber llegado vivo a palacio. Ello demuestra que en verdad tu amor por la princesa es verdadero. También debo darte las gracias por haber salvado la vida de la mascota de Yaiza.
Pídeme lo que quieras. Pero siento decirte que tal y como acordamos, el primero que llegó a palacio con la planta de los deseos sería quien desposara a la princesa, y quien llegó primero fue el príncipe Layn.
El príncipe Acaymo se quedó mirando fijamente el horizonte, el príncipe Layn miraba hacia abajo y la princesa Yaiza miraba a su padre esperando alguna otra solución de última hora. Entonces el rey dijo:
A ti príncipe Layn, te corresponde tal honor, permíteme que sea el primero en felicitarte. Estrechados en un abrazo el rey y el príncipe Layn, miró este a la princesa y la observó como miraba con desconsuelo al príncipe Acaymo, el cual sentía como se desgarraba su corazón, y vio como una lágrima se deslizaba por la mejilla de la princesa que abrazaba con fuerza el cachorro.
Entonces, soltándose el príncipe Layn del abrazo del rey dijo:
No sería justo que consiguiera desposar a la princesa, cuando llegué primero a palacio porque Acaymo se paró a rescatar al cachorro.
Además, la lágrima que acabas de derramar me impide interponerme entre vuestros sentimientos. Así que por mucho que me duela, permítame majestad que conceda tal honor a mi gran adversario y a partir de hoy espero que gran amigo el príncipe Acaymo.
La princesa no cabía en sí de gozo, el príncipe Acaymo miraba con enorme gratitud al príncipe Layn y el rey contemplaba la escena emocionado por tal noble gesto.
El príncipe Acaymo tras lograr incorporarse en su lecho abrazó con gratitud al príncipe Layn y acto seguido la princesa y él se fundieron en un beso apasionado que demostraba y sellaba aquel gran amor.
Fue a la semana siguiente cuando una vez recuperado el príncipe Acaymo, se engalanó el reino entero de fiesta, celebrándose una boda real con tanto colorido y tan bonita y emotiva que jamás se vió en el reino otra igual.


NOTA: No sé si es la verdadera historia de la princesa Yaiza pero es la única que he encontrado y la que se asemeja al significado del nombre... Son muchas y diferentes las historias que hablan sobre esta joven aborigen. Su significado, muchos y variados pero entre ellos estan: arco iris, princesa del sol, rayo de luz, de entre los muertos, mujer de habiles manos...

Sé que hay diversas leyendas sobre Yaiza entre ellas que entorno a los Jameos del Agua, en Lanzarote, cuenta la leyenda que se trago a una joven cristiana que se habia dejado seducir por un joven príncipe berebere que la había cubierto de joyas....
Otras que dicen que cerca de las Salinas del Río una muchacha esperando se convirtió en sal y que por la noches aparece esperando a su príncipe...

Así que... el que sepa algo nuevo... que lo comente :)
Hasta la próxima... ;)
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10 comentarios:

Marita dijo...

Me ha encantado esta historia...un beso y feliz finde.

Anónimo dijo...

si tienes toda la razón, está historia es la que asemeja con sus significados, mi hija se llama Yaiza. Tenia muchisimo tiempo buscando la leyenda ya que me gusta el signicado del nombre Yaiza. pero solo encontraba fragmentos pequeños . Gracias

yaiza dijo...

hola me llamo yaiza y estaba buscando la leyenda y me ha encantado gracias

Anónimo dijo...

Yo a mi hija le pondre yaiza.un dia mirando por internet nombres vi este y dije que se lo pondre cuando nazca.y ahora leyendo la historia mas me gusta el nombre

Yaiza dijo...

Hola yo me llamo Yaiza mis padres me pusieron este nombre por la princesa Yaiza y porque les gustaba mucho. Estoy buscando la historia y la verdad esta hidtoria me parece como un cuento. Me gusta mucho. Un beso

Anónimo dijo...

Me encanta se la contare a mi pequeña Yaiza cuando sea un poquito mas grande

Anónimo dijo...

Bueno, la leyenda es muy bonita, si bien no puede ser la más fiable porque en Canarias no hay tigres y las leyendas de los guanches suelen tener un gran contenido de historia y realidad. ¿Podrían decirme dónde puedo acceder a otras leyendas de Yaiza? Muchas gracis y un saludo.

Yaisa dijo...

hola me parece muy bonito el cuento.estaba buscando el origen de mi nombre y me lo habeis dado.
gracias

Anónimo dijo...

Yo hace muchos años,concretamente en el año 1985 lei tres libros de Alberti Vazquez Figueroa de titulos Oceano,Yaiza y Maradentro y fue cuando me gusto el nombre de Yaiza y decidi poner ese nombre a mi hija.En el año 1993 nacio mi hija y se lo puse.Desgraciadamente la perdi en un acidente de coche en el 2007 pero se que mi pequeña esta en el cielo esperandome.Yo no sabia de esta historia pero es preciosa.

Yaiza Tirado Carretero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.