martes, 31 de mayo de 2011

Leyendas de Canarias (VI): Sangre de Drago

Cuenta la leyenda que, hace muchísimos años, desembarcó en la costa norte de Achinech (Tenerife), exactamente en la playa que lleva actualmente el nombre de "San Marcos" (Icod de los Vinos), un mercader con ansias de tomar esclavas para un harén.

Cuando llegó a la la costa se fijó en unas jóvenes muchachas que se divertían bañándose en aquélla cálida tarde de verano. El mercader se frotó las manos pues vió que estaban solas y serían presa fácil.


A escondidas remó hasta la costa y se lanzó a perseguirlas. Logró alcanzar a una y pensó en lo fácil que le había resultado.

La chica planeó rápidamente su huída y, en lugar de tratar de luchar para huir, le ofreció sabrosos y jugosos frutos de la isla. Tan complacido se sintió el confiado mercader, que se sentó a comer todo cuanto le ofrecía la jóven y no se dió cuenta que, la astuta muchacha, aprovechó para saltar al otro lado de un barranco y huir para esconderse en la espesa maleza que, por esa época, poblaba la zona norte de la isla.



La jóven trepó entre las tupidas ramas del Drago de Icod y se acurrucó en silencio. El mercader llegó pronto, de muy mal humor, hasta la zona donde creyó verla huir. Con su espada cortaba la maleza para poder atravezarla pero no daba con la chica. De pronto se topó ante un árbol desconocido para él y pensó que era una especie de "monstruo" prehistórico. Aterrado, pues nunca había visto un árbol así, pensó que tal vez estuviese escondida, la muchacha, entre sus "brazos" (sus ramas) y, sin pensarlo lanzó sobre su tronco su afilada arma.

Su espada se clavó con facilidad, pues su tronco es muy tierno, y sus ojos se aterraron al ver salir un líquido rojo y denso como la sangre. Ante tal visión el hombre, aterrado, pensó que tal vez el monstruo despertaría y lo perseguiría por lo que decidió huir lo más rápido que sus piernas pudiesen. Subió en su embarcación y se perdió mar adentro.
votar

3 comentarios:

Jose Jaime dijo...

Una buena historia. El miedo hay que ver lo que hace.

Abrazo

xurxo dijo...

¡Qué suerte que la muchacha escapó! Una pena que los tratantes no sean tan tontos en la actualidad...

Un saludillo.

Chema Barragán dijo...

Me gusta que me cuenten historias :)

besines guapa :)